LOS PRECURSORES Y PRIMEROS CIENTÍFICOS DEL CONTINENTE AMERICANO - Parte 1
Por: Jorge TORRES
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Una de las preocupaciones existenciales del ser humano desde sus inicios en medio del avance del razonamiento, fue la compresión y funcionamiento de su entorno: la naturaleza inmediata, el conocimiento del cosmos y sus secretos. Las civilizaciones más avanzadas desde la antigüedad hasta la actualidad se distinguieron por estructurar esos saberes y expresarlos mediante lenguajes para guardarlos en archivos (tablillas, papiros, pergaminos, papel, libros, disquete, CD, USB y hoy, la nube), primero al observar los astros, ampliando los métodos de medición de datos con el desarrollo del idioma de las matemáticas, creando un orden de símbolos cuantificables que le permitieran entender, experimentar su funcionamiento, avanzar en el mejoramiento y archivar. Este ciclo precientífico, inicialmente fue de caracteres religiosos, viajó por diversos puntos geográficos, sobre todo en el gran continente euroasiático. Sin embargo, en las Américas, pese a su aislamiento terráqueo, también sucedió (poco se habla de ello), con importantes avances tímidamente conocidos, pero que también fueron piedras claves para el desarrollo científico moderno. En el presente artículo hago un repaso de los primeros seres humanos que fueron precursores, desarrollaron y colaboraron en la creación de la palabra Ciencia en el continente americano junto a sus diversos periodos que ayudaron a estructurar el método científico que nos lleva a descubrir el apasionante funcionamiento del Universo, sus secretos numéricos y que denominamos la realidad.
El presente artículo es una entrega en dos partes, el primer texto hace referencia a un recuento a la pre-ciencia precolombina de las culturas nativas del continente y los dos pioneros precursores que indirectamente impulsaron la ciencia en América. La segunda entrega se enfocará en los primeros investigadores propiamente y estudiosos que bajo el método científico hicieron los primeros tratados y escritos. Los invito a leer y disfrutar de esta primera entrega.
Primer Periodo: Precolombino
La ciencia precolombina originaría del continente americano poco se ha estudiado a fondo, tal vez los antropólogos e historiadores se han acercado a ella, lastimosamente es un tema que a mi parecer no se ha profundizado desde las ciencias puras como lo merecería, en parte por la carencia, menosprecio, destrucción o perdida de archivos donde se guardaba el conocimiento según las diversas civilizaciones indígenas que poblaron el continente antes de la llegada de los europeos. Pocas formas de conservación se han encontrado, a diferencia de los papiros en Egipto o las tablillas mesopotámicas, sin embargo, los murales, petroglifos y los grandes vestigios arqueológicos y arquitectónicos demuestran el conocimiento que existía de las matemáticas aplicadas, tal vez un conocimiento que era transmitido verbalmente, que igualmente se perdió con la exterminación cultural durante la conquista, es un campo virgen que tomará siglos en develar pues cada región del continente americano tiene sorpresas sin embargo aquí un pequeño resumen sobre el primer periodo precientífico en América, las culturas más sobresalientes fueron:
Mayas (México, Centro América): con su sistema numérico vigesimal crearon centenares de monumentales pirámides y templos que siguen sorprendiendo; su calendario solar de 365 días plasmado en la pirámide de Chichen Itzá, construida en piedra (hoy es una de las maravillas de la humanidad), representa tal vez el calendario más exacto creado por el ser humano, con los dos solsticios y dos equinoccios y donde Kukulkán bajaba en forma de serpiente en cada cuadrante del año por medio de las escaleras en medio preciso de un cálculo de sombras. Los Mayas fueron una civilización muy estudiosa de las estrellas que reflejó ciudades como Tulum, inspirada en el planeta Venus. Además, desarrollaron la navegación con embarcaciones que los llevaba hasta la actual Cuba que salían de puertos como Tulum, Cozumel o Cancún. El conocimiento del cacao o el chocolate fue importante no solamente desde la nutrición sino también en la medicina. Uno de los pocos textos mejor conservados y tal vez la primera obra literaria del continente explicando la creación del ser humano es el Popol Vuh, un libro que en mi concepto es de carácter sagrado, para el conocimiento originario del continente.
Pirámide Maya de Chichen Itza, Yucatán, México.
Tal vez la obra arquitectónica que representa un calendario perfecto.
Foto de Jorge TORRES
Aztecas (México): En agricultura, crearon las chinampas, islas artificiales altamente productivas. En astronomía, desarrollaron el Piedra del Sol, un calendario solar de 365 días con una precisión asombrosa para regular ciclos agrícolas y rituales. Sus avances médicos incluyeron el uso de plantas medicinales, la fijación de fracturas óseas y la cirugía con obsidiana. En ingeniería hidráulica, construyeron la ciudad de Tenochtitlan sobre un lago mediante complejos diques y acueductos para separar agua dulce de salada. Además, su sistema matemático vigesimal les permitió realizar cálculos arquitectónicos de las pirámides como las de Teotihuacán.
Piedra del Sol, el calendario azteca y representación del Universo
Museo de Antropología – Ciudad de México
Foto: Jorge TORRES
Incas (Perú, Chile, Ecuador, Bolivia): El imperio Inca, el más extenso en el continente antes de la llegada de los españoles, tuvo un manejo excepcional del agua que venía de los Apus (Montañas sagradas de los Andes) para luego derivar en terrazas de cultivo simulando pisos térmicos, hoy muy utilizado en China y el Asia para el cultivo de arroz y otros alimentos, el gran sistema de caminos y logística de comunicación de correos como los Chasquis y puentes colgantes; uso de los quipus como método proto estadístico además del manejo astronómico de los solsticios y equinoccios en Machu Picchu representada en la piedra sagrada de la intihuatana, el reloj solar de los monjes Incas.
La intihuatana o el Reloj Solar de Machu Picchu, Cuzco – Perú
Foto: Jorge TORRES
Muiscas y Quimbayas (Colombia): el altiplano cundiboyacense es una región de la actual Bogotá, habitada hace más de doce mil años, se desarrollaron conocimiento astronómico reflejado en los observatorios de El Infiernito (Boyacá) alineando columnas de piedra para marcar solsticios y ciclos agrícolas precisos y el manejo de las aguas. Se destacaron además en la metalurgia, perfeccionando la tumbaga (aleación de oro y cobre) y la técnica de la cera perdida para crear piezas complejas que se pueden ver en el museo del Oro de Bogotá, eran expertos artistas que comerciaban su orfebrería por todo el continente, de allí la leyenda de El Dorado en la Laguna de Guatavita cerca de la capital colombiana.
La Balsa Muisca, representación orfebre de la ceremonia de EL Dorado
Museo del Oro de Bogotá
Foto: Museo del Oro de Bogotá
Fueron pioneros en ingeniería hidráulica al drenar lagunas y construir canales para la agricultura en la Sabana de Bogotá y ligado al mito de la cascada del Salto del Tequendama que habla de cómo el Dios Bochica rompió unas montañas para dar paso al Salto, explica el fin de la era de la glaciación y el deshielo.
Los muiscas también se destacaron también en la minería, extrayendo sal y esmeraldas de forma técnica. Además, su conocimiento botánico les permitió usar plantas medicinales y resinas para procesos de momificación, demostrando un avanzado entendimiento de la biología.
Cristóbal Colón, la apertura indirecta a las ciencias en el continente
El descubrimiento del continente de América por parte de Cristobal Colón al principio no fue comprendido geográficamente, pero indirectamente colaboró con el desarrollo precientífico, es bien sabido que el comerciante genovés quería una abrir una ruta alterna para la India y China debido al monopolio portugués por las costas de África y el bloqueo otomano por el mediterráneo. Al aventurarse al mar con las tres carabelas saliendo de Palos de la Frontera en Huelva, Andalucía España, el 3 de Agosto de 1492 y llegar el 12 de Octubre de 1492 pensó que el descubrimiento de la isla de la Española (hoy República Dominicana), Cuba y Venezuela eran parte de la India, aunque creó la nueva ruta, Cristobal murió creyendo que estaba en Asia. Colón viajó en su primera travesía con marineros profesionales, expertos en los instrumentos de navegación e inclusive un traductor, Luis de Torres que le acompañaba, judio políglota que fue el primer europeo en probar unas hojas secas de aromas fuerte y que relajaban por parte de los nativos de Cuba, esto dio paso a una de las primeras factorías e industrias en las américas: la industria del tabaco.
Representación de la Pinta, La Niña y la Santa María, las tres carabelas que descubrieron a América
Palos de la Frontera, Huelva, Andalucia, España
Foto: Jorge TORRES
Lanzarse a la mar en esa época es equiparable al dia de hoy viajar a través del espacio sideral, peligroso y de bastante conocimiento. Abrir esas nuevas rutas de navegación indirectamente creó la apertura del futuro de las ciencias modernas en el continente, al llevar Colón los primeros espécimenes biológicos tales como animales, plantas e inclusive humanos nativos de América a su regreso de su primer viaje a los reyes católicos de España, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Esta apertura fue el inicio de no solo los excesos coloniales de España y Portugal sino el interés de eruditos por expandir las ciencias a las tierras de las Indias Occidentales, término correctamente desmentido por tal vez el primer científico empírico que tuvo el continente y del cual deriva su nombre: Amerigo Vespucci.
Descripción antropológica sobre los indigenas tainos de República Dominicana del Diario de Cristóbal Colón
Palos de la Frontera, Huelva, Andalucía, España
Foto: Jorge TORRES
Amérigo Vespucci, el hombre que no buscaba nada y se encontró todo
El florentino nació en una familia populosa y de abolengos, creció en el barrio de Todos los Santos. Su adolescencia fue en pleno renacimiento, donde el pensamiento se potenció en las artes, el humanismo, las ciencias, creaban un despertar y popularización del conocimiento que migró a tierras italianas luego de la caída de Constantinopla (hoy Estambul) por los Otomanos.
Amérigo creció siendo vecino de genios, sus tíos Giorgio Antonio y Guido Antonio eran cercanos a sabios del intelecto como Marcelo Fiscino, Lorenzo de Medicis “El magnífico”, el poeta Poliziano, los pintores Ghirlandaio, y el gran Sandro Botticelli y su musa, Simonetta Vespucci (esposa de uno de sus primos), en épocas de Leonardo Da Vinci, Miguel Angel, Rafael, Maquiavelo, Pico de la Mirandola…todos ellos soportados con las bases dadas unos años antes por el arquitecto Brunelleschi y su cúpula de Santa María del Fiore y las letras de Dante...el apogeo del pensamiento. Era como si el Universo hubiese juntado en un solo lugar a las mejores mentes, como pasó en Atenas en la época de Sócrates, Platón y Aristóteles y los cientos de filósofos. Entrado en adultez emigró a España, especialmente a Sevilla, la ciudad comercial y portuaria más importante de le peninsula ibérica en la época y donde los comerciante italianos enviaban a sus representantes de negocios para el comercio de la ruta de la seda desde el lejano Oriente.
Luego de que Colón descubrió la nueva ruta de comercio de las Indias occidentales en 1942 y mientras hacía su segundo viaje. La corona española dio via libre a la licitación para que nuevos empresarios patrocinaran expediciones, ya que los reyes tenían recelos de un posible super poder económico y monopolio del Genovés por sus descubrimientos en la española, hoy República Dominicana. Entonces se embarcó el joven Amérigo en un primer viaje financiado por mercaderes italianos en 1495. Allí el florentino visitó las tierras que en el futuro llevarían su nombre. En Centro América llegó a la actual Costa Rica y bordeó México en las costas de Yucatán. A su regreso, los reyes de Portugal le convencieron para reclutarlo al conocer de su primera exitosa travesía y junto al capitán de la flotilla de barcos variaron los grados del sextante y se lanzaron más hacia el Sur, allí llegarían a las costas de Venezuela, al igual que Cristóbal, Amérigo y la tripulación les pareció llegar al paraíso cuando llegaron a la actual Isla Margarita y las montañas en formas de sensuales senos femeninos, conocidas hoy como las “Tetas de María Guevara”, luego llegaron hasta el Brasil.
La tetas de María Guevara - Isla Margarita - Venezuela
El paraíso terrenal según Colón y Vespucci
Foto de Internet
Su viaje más épico, fue el tercero en 1502, con los portugueses cuando alterando de nuevo los cálculos matemáticos y los grados del sextante llegaron de nuevo a Venezuela, Brasil donde vieron los primeros caníbales, pero también la despreocupada forma de vivir donde la gente desnuda llegaba a ser muy longeva (los aborígenes contaban con las lunas llenas de vida con piedras), tenían muy buena salud, comían energéticamente y en general vivían en paz sin un perceptible orden social de compromisos maritales ni responsabilidades familiares. Posteriormente navegaron más al sur hasta llegar a la actual Mar del Plata en Uruguay y Argentina, lugar que llamaron, “El Río Jordán”.
Detalle del Planisferio de Wadseemüller – 1507
Retrato de Vespucci. Foto de Internet
Amérigo descubrió en sus viajes a Costa Rica, parte de Venezuela, Brasil (Rio de Janeiro o Rio de Enero por la fecha de enero en la que llegaron), el actual puerto de Santos, cerca de Sao Paulo, porque lo descubrieron el día de todos los santos (1 de noviembre y que le recordó ese nombre a su barrio en Florencia) y Sao Paulo, el día de San Pablo. Inauguraron la tradición de descubrir un lugar y ponerle el nombre del santo del día como ofrenda a Dios. Y en Argentina, el Rio Jordán hoy Mar del Plata. Allí llegó a escribir las primeras crónicas y cartas que junto a las de Colón hicieron la primera literatura del continente, en español, italiano y portugués. Vespucci no alcanzó en sus viajes a descubrir un lugar donde se terminaría esa gran costa y tierra: la Patagonia, eso lo lograría años después Magallanes, y también el lugar donde se encuentran los dos océanos: Panamá, eso lo descubriría Balboa. Intuiciones que tenía y de las que imaginaba según sus cálculos de navegación y bitácoras en sus diarios y cartas.
Amérigo en sus escritos relata la navegación por las estrellas y los planetas, cálculos innovadores matemáticos, manejando de manera científica las rutas, se hizo experto en el conocimiento de las nuevas tierras. A diferencia de Colón que estaba obsesionado por las riquezas y el oro por su origen comerciante.
Se dice que los escritos de Vespucci inspiraron a Copérnico para cambiar al modelo helio centrista de los movimientos del sistema solar. Sus cartas sociológicas sobre las tribus de Venezuela y Brasil inspiraron a Tomás Moro para escribir luego la Utopía. Sus relatos y mapas ayudaron a las escuelas españolas, francesas alemanas para mejorar los planisferios y la geografía. Y su experiencia maritima creó la más importante escuela de navegación en España, ubicada en Sevilla, instruyó a los capitanes hispánicos para llegar al continente que nombró “Mundus Novus”, los conquistadores ibéricos aprendieron del mejor maestro.
Vespucci fue ante todo Florentino, pero también ciudadano del Reino de España cuando recibió su nacionalidad en 1505 por el Rey Fernando II de Aragón al reconocer sus viajes y exploraciones, que sin ser capitán influyó en las rutas y descubrimientos, fue un Florentino-hispano que además se casó con la sevillana María Cerezo. La carta de 1502 de su tercer viaje fue decisiva que rápidamente fue impresa como primicia urgente en toda Europa. Por sus múltiples viajes concluyó que las tierras visitadas no era la India como Colón había promulgado hasta sus últimos días, sino un “Mundus Novus”, un Nuevo Mundo, una gran masa de tierra por explorar. Esas simples dos palabras revolucionaron a todo el viejo continente más que el mismo descubrimiento errado de la ruta a la India que creía Colón.
Y era un Nuevo Mundo para los europeos, ya que desde que llegó a las nuevas tierras, Amérigo reconocía a los pueblos ancestrales y civilizaciones con sus particulares organizaciones sociales, su manera de vivir, muchos amigables, inocentes, civilizados, otros violentos, salvajes y caníbales.
Todos sus relatos y la noticia del “Mundus Novus” fueron llegando a la antiguo Monasterio de Saint Dié al Norte de Francia, cerca de Estrasburgo en 1507, donde unos estudiosos monjes luego de reflexionar sobre las nuevas tierras, hicieron actualizados planisferios y mapas y luego de filosofar sobre las historias de Vespucci, llegaron a la conclusión de buscar un nombre para el continente, cambiarle la denominación de “Mundus Novus”, se dice que fue el poeta y obispo Jean Basin de Sandacourt quien jugó con el nombre de Amérigo ya que reconocían a la persona que mediante el ingenio y la ciencia había deducido el nuevo continente, e inspirado por el nombre femenino de los otros continentes: Europa, Asia, África, llegó al nombre adecuado de América.
Planisferio de Wadseemüller (Coloreado) – 1507
Cosmographiae Introductio, donde se nombra por primera vez al continente con el nombre de “América” en la sección de Suramérica
Foto de Internet
En un mapa o planisferio del obispo Wadseemüller llamado Cosmografia Introductio, lo escribieron, dejando claro que intuían que América sería una cuarta parte de la tierra, lo imprimieron y se empezó a popularizar y normalizar. Siglos más tarde, a esta abadía al norte de Francia llegaron los soldados alemanes Nazis, y burdamente explotaron con dinamita la sala con la prensa y los vestigios de la creación del nombre del continente volaron en miles de pedazos quemados perdiéndose para siempre. Hoy solo existe tímida una placa en el lugar.
Hoy en dia solo existe un monumento en el mundo a Amérigo Vespucci, en la ciudad de Bogotá, Colombia, creado en 1988.
Monumento a Amérigo Vespucci – el primero y uno de los pocos en el mundo
Bogotá – Colombia. Escultor Octavio Martínez Charry. 1988.
Foto: Internet
Conclusión
Luego de analizar los periodos precolombianos y sus culturas mas representativas junto a sus aportes a la ciencia poco investigados sus aportes en las Universidades y los dos precursores europeos: Cristobal Colón y Amérigo Vespucci podemos concluir que hay bastantes por estudiar y recuperar sobre el aporte en el continente a las ciencias, tarea que tomará muchos años para reconocer, aplicar y guardar en la historia los tesoros y saberes de nuestros antepasados.
En la segunta parte del presente artículo ya se enfocará en los primeros científicos propiamente en el continente, se publicará en el próximo Agora Industrial de la ACII, entrega que daría para un libro, que espero algún dia se de a luz.
Pioneros americanos científicos del continente
Mosaico creado por Jorge TORRES en DALLe
en estilo de muralismo mexicano de Diego Rivera
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