EL INESPERADO IMPACTO POSITIVO DEL TERRIBLE TERREMOTO DE ARMENIA
Autor: Arturo Infante Villarreal
Cuando terminó el Gobierno de Ernesto Samper, presenté mi renuncia protocolaria como embajador en Malasia-Tailandia y Vietnam, esperando que ésta fuera aceptada, debido a la animosidad existente entre los presidentes, saliente y entrante. Pero ocurrieron dos hechos que determinaron mi permanencia como embajador durante el gobierno de Andrés Pastrana Arango:
1) El avance en las conversaciones sobre el desarrollo de la palma de aceite en Colombia como un vehículo para derrotar a la guerrilla, narcotráfico y demás insurgencias armadas, con instrumentos del corte de FELDA (Federal Land Development Authority) y FELCRA (Federal Land Consolidation and Rehabilitation Authority)
2) El súbito e inesperado fallecimiento de mi suegro, Hernando Durán Dussán cuando estaba de visita con nosotros en Kuala Lumpur. Hernando murió el 4 de Septiembre/98 de una neumonía severa y el mandato del presidente Samper concluyó el 7 de Agosto/98. Este hecho tan lamentable conmovió tanto al gobierno Malayo como al Colombiano por el prestigio y legado que dejaba Hernando, y por el drama de producirse en mi sede como embajador.
Para completar los dramas, ya confirmado en mi cargo de embajador, a finales de Enero del 99 sufrí un repentino derrame cerebral en mi oficina, justo al día siguiente de haber despedido a una de las delegaciones nutridas de palmicultores. A pesar de haber sido un accidente cerebral masivo, su origen en una malformación congénita de las venas y arterias del cerebro permitió que pudiera ser tratado exitosamente en Singapur con el “Gama Ray Knife”, del cual existían muy pocas unidades operando en el mundo. Este serio incidente indujo el apoyo y solidaridad, tanto del gobierno colombiano como del malayo, quienes aún recordaban la reciente muerte de Hernando.
Durante el subsiguiente trecho de mi embajada, el presidente Pastrana nombró a Carlos Murgas como su primer ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, para beneplácito del gremio palmicultor. Pronto, Carlos nos hizo una visita formal, la cual reforzó la seriedad y celo del gobierno colombiano con Malasia al sumarse a la anterior visita de María Emma Mejía, como Canciller de Ernesto Samper. El tema de la agroindustria de la palma de aceite seguía como telón de fondo.
Todo iba mejorando, pero se necesitaba un compromiso formal de colaboración entre los dos países, y percibí que esto se podría alcanzar con un visita presidencial del Presidente Pastrana al Primer Ministro Mahathir. Este encuentro se convirtió en el objetivo principal de mi agenda, advirtiendo las dificultades que entrañaba convencer al presidente Pastrana de hacerlo, en un momento muy difícil por estar su gobierno inmerso en un proceso complejo de negociación con la subversión guerrillera.
EL TERREMOTO DE ARMENIA Y LA DONACIÓN MALAYA
El 25 de enero de 1999 a las 13:19 hora local se produjo un violento terremoto de magnitud Mw = 6.2 con epicentro en una zona montañosa del municipio de Córdoba, Quindío, el cual afectó seriamente a Armenia y los municipios vecinos. Los dejó masivamente destruidos, tanto estructural como social y sanitariamente, durante varias semanas. El sismo tuvo 14 réplicas que sembraron el pánico en las zonas afectadas y produjo 1.185 muertes. Fue un evento sorpresivo y devastador que se recuerda como el Terremoto del Eje Cafetero.
Esta catástrofe tuvo una difusión mundial y en Malasia fue registrada por diversas entidades de ayuda internacional, pero particularmente por Vinod Sekhar, hijo B.C. Sekhar, el notable científico del entorno asiático, con quien tenía una relación muy cercana. Concretamente, Vinod ofreció una donación personal de varios millones de dólares para el alivio de la comunidad del municipio de Armenia, con énfasis en la población infantil, que había sido muy duramente golpeada.
Yo conocía a Vinod de antemano y nos habíamos acercado como amigos, de modo que cuando hizo el ofrecimiento formal ante la embajada, para mí fue muy grato recibirla y comunicarla al Gobierno en Colombia.
Cuando se produjo el terremoto yo estaba totalmente inmerso en mi problema cerebral en Singapur, sometido al delicado tratamiento con partículas subatómicas, que me logró sacar adelante. De todas maneras, el ofrecimiento de Vinod se produjo unos meses después del sismo, de modo que lo pude atender cuando mi recuperación ya estaba bastante avanzada.
Vinod manifestó que deseaba hacer entrega personal de su donación al Presidente Pastrana en Colombia, saludar a su familia y sobre todo a sus hijos pequeños; viajar a Armenia y conocer un poco de Colombia. Señaló que su donativo lo haría a través de la Fundación PETRA STIVALI, que en ese momento ayudaba a 6.840 menores en Malasia, India y Estados Unidos.
Acordamos, entonces, que yo lo acompañara en su desplazamiento a Colombia y que esto se produjera a principios del segundo semestre del año. Ajustándonos a lo planeado, en Agosto de 1999 viajé a Bogotá con Vinod, habiendo organizado el itinerario de la visita con la Presidencia, la Cancillería y con valiosas sugerencias del gremio palmero. Algunos de los costos de ese viaje no estaban cubiertos por el presupuesto, razón por la cual tuvimos que apoyarnos en la generosa aportación de Pedro Gómez y Jean Claude Bessudo. Muy importante fue la presencia de Pedro porque tenía la experiencia de haber sido el coordinador de la reconstrucción de Armero, ciudad que había quedado sepultada bajo un alud de lodo el 13 de Noviembre de 1985 con un saldo de 23.000-25.000 muertos, las ¾ partes de su población.
En los meses anteriores a la visita habíamos avanzado mucho en las reuniones para formular y discutir estrategias similares a las utilizadas para someter la guerrilla en Malasia, teniendo presentes a FELDA y FELCRA. En particular, tuve una prolongada reunión con el ministro Lim Keng Yaik, de la cual me quedó un memorando como ayuda de memoria para las discusiones que se avecinaban en Colombia. Cuando lo consideré oportuno, compartí estas posibilidades con Vinod, quien se sintió muy entusiasta al respecto, recordando que su padre había sido protagonista central en la formulación de las estrategias malayas.
El Viaje a Bogotá y Armenia
Uno de nuestros primeros encuentros en Bogotá fue con la primera Dama Nohra Puyana de Pastrana en su oficina del Palacio Presidencial, justo antes de desplazarnos, con ella, a Armenia, en el avión presidencial. Nos acompañaba una nutrida delegación en la que se encontraba el Ministro de Educación Germán Bula Escobar, Pedro Gómez, el Padre Diego Jaramillo del Minuto de Dios y el embajador de Japón Gunkatsu Kano quien llevaba una donación de $276 millones para la reconstrucción de departamento del Quindío.
En Armenia y Pereira se realizaron visitas a centros educativos, colegios, orfanatos y zonas destruidas, objeto de las donaciones que se estaban ofreciendo, con el mayor resalte otorgado al aporte de Vinod, quien lo precisó en $1.5 millones de dólares con la posibilidad de aumentarlo en US$1 millón adicional.
Al caer la tarde regresamos a Bogotá, y por invitación de Nohra nos dirigimos a su apartamento privado en el Palacio Presidencial donde Vinod conoció a sus hijas y mostró especial cariño por Valentina, la menor.
Repentinamente y sin aviso previo apareció el presidente Pastrana con su mejor sonrisa. Pronto estábamos fumando uno de sus deliciosos habanos, departiendo con la mejor camaradería y empezando a tocar los temas de mi agenda.
Mas adelante Vinod manifestó que estaba creando la Fundación PETRA VALENTINA para ayudar a los hogares de niños necesitados y que en la escogencia de este nombre había pensado tanto en Petra, su hija, como en Valentina, la hija menor de la pareja presidencial a quien le parecía impensable no incluir. Con esto y con su enorme carisma personal, Vinod acabó de cautivarlos.
EL VIAJE A CARTAGENA Y EL ENCUENTRO CON LOS GUERRILLEROS EN SAN VICENTE DEL CAGUÁN
De inmediato se produjo un viaje a Cartagena con motivo de la llegada del buque Gloria, con invitación del presidente a hospedarnos en la casa de Huéspedes Ilustres y a acompañarlo en estas celebraciones. Desde el inicio de este viaje aproveché la oportunidad de comentar con el presidente, las posibilidades de implementar algo parecido a lo realizado por Malasia en la lucha contra la guerrilla y de animarlo a incorporar este tipo de iniciativas malayas en su lucha por desarticular a la FARC, ELN y demás insurgencias armadas.
Vinod reforzó estas ideas, trayendo a cuento lo realizado por B.C. Sekhar, su padre, y con esto facilitó que el presidente le otorgara credibilidad e interés a lo que yo mismo le venía planteando y que aceptara considerar una visita presidencial a Malasia buscando fortalecer nuestra agroindustria de la palma, la desaparición de la guerrilla y el rescate del sector agrícola colombiano.
En Cartagena acordamos con el Presidente Pastrana, el ministro de defensa Luis Fernando Ramírez y el alto comisionado para la paz, Victor G Ricardo, volar de Cartagena a San Vicente del Caguán para encontrarnos con una delegación de la FARC para ilustrarlos sobre lo alcanzado exitosamente en la construcción de Malasia, buscando construir, conjuntamente, un camino para llegar a la elusiva paz.
Como es de pleno conocimiento, los esfuerzos del Gobierno Pastrana por llegar a un acuerdo para la desmovilización de la FARC, fracasaron. Así, nuestro intento resultó infructuoso, pero no la visita presidencial a Malasia.
Tengo en recuerdo muy grato del momento cuando el presidente Pastrana me manifestó, en la casa de huéspedes ilustres, que se comprometía con la visita presidencial a Malasia y que preparara la comunicación formal respectiva. Me sentí empoderado y con la autorización formal para recorrer la recta final que le daría sentido a mi gestión como embajador.
Preparé la carta con gran cuidado, se la presenté al presidente y él la aceptó, cambiándole únicamente una coma. El documento formal lo llevaría yo mismo para entregarlo personalmente al primer ministro Mahathir, en audiencia formal especial.
LA VISITA PRESIDENCIAL DE ANDRÉS PASTRANA
La visita presidencial se realizó entre el 01 y el 04 de Marzo de 2001, siendo la primera y hasta la fecha, la única, desde 1989 cuando se establecieron relaciones diplomáticas entre los dos países. La delegación fue muy nutrida con participación de la primera Dama, Nohra Puyana de Pastrana, del Canciller Guillermo Fernández de Soto y de los ministros de Agricultura, Comercio Exterior y Educación y del presidente de Coinvertir. La delegación palmera fue particularmente numerosa incluyendo al Presidente Ejecutivo de FEDEPALMA, Jens Mesa y al Director Ejecutivo de CENIPALMA, Pedro León Gómez.
Organizar una visita presidencial es todo un desafío para un embajador, especialmente cuando se trata de una representación diplomática pequeña como la de Malasia, donde únicamente me acompañaban el Cónsul y Sharon -la secretaria de la misión. Organizar lo referente al Presidente no es lo más demandante porque existe la ayuda de la Cancillería y la oficina de la Presidencia misma. El problema es organizar la agenda de la delegación empresarial donde todo tipo de quejas y problemas se pueden presentar. El Cónsul es poco lo que puede ayudar porque debe atender permanentemente sus responsabilidades consulares, las cuales incluyen asuntos impostergables, de índole penal.
En este contexto surgió un episodio inesperado. La misión diplomática que inicialmente me ofreció el presidente Samper fue la de China, la cual acepté y manifesté mi disponibilidad de asumirla de inmediato. Sin embargo, el embajador en ejercicio no facilitó su salida y para evitar un impasse de tipo político, el presidente le dio largas al asunto. Algún tiempo después, me ofreció una embajada en Sur-América, también de primer nivel, la cual con todo respeto opté por declinar por mi interés, compartido con mi esposa Sonia, de vivir una experiencia en un entorno completamente novedoso, como el asiático. Esto le sorprendió mucho al presidente Samper pero manifestó comprenderlo, y poco más tarde me ofreció la embajada de Malasia, sobre la cual había muy poco conocimiento. De alguna manera, este destino exótico para Sonia y para mí, llenaba las expectativas de someternos a un cambio total en nuestras trayectorias existenciales.
De lo que no estábamos enterados era que la Embajada de Malasia la había abierto el gobierno anterior, unos pocos meses antes, con Roberto Vélez como primer Embajador, persona joven pero experimentada en la comercialización internacional de la Federación Nacional de Cafeteros en Tokio, Japón. Con gran sorpresa y comprensible desagrado, Vélez recibió la noticia de la súbita terminación de su posición como Embajador y de mi designación como su reemplazo. Supongo que pensó que yo había orquestado esta sustitución, la cual le ocasionó muchos inconvenientes porque apenas acababa de instalarse y su esposa esperaba un bebé. De todas maneras, nuestra relación no fue muy cálida inicialmente, y Vélez se marchó de regreso a Tokio, lo más pronto posible.
Cuando estaba haciendo los múltiples preparativos para la visita presidencial, casi 5 años después de mi llegada a Malasia, y esta noticia se difundió en los medios diplomáticos, recibí una inesperada llamada telefónica de Roberto Vélez desde Japón. En términos muy cordiales me manifestó que estaba a mi disposición para ayudarme con la preparación de la visita presidencial y que podía desplazarse a Kuala Lumpur, dos meses antes, y que todos los gastos de su desplazamiento y estadía corrían por cuenta de la Federación de Cafeteros. No lo podía creer!! En el momento más inesperado se me apareció la ayuda más oportuna y calificada, la cual acepté en el acto.
Unos pocos días más tarde Roberto apareció y con su experiencia en Asia me ayudó a organizar la agenda de la delegación empresarial, -la mayoría palmeros- la cual resultó formidable. Hoy lo recuerdo con gran afecto y reconocimiento, porque siendo cafetero, su esfuerzo se dirigió a los palmeros. Años más tarde, cuando regresó a Colombia, fue nombrado Gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, lo cual me llenó de orgullo.
Malasia es una nación muy abierta al mundo. El único país con el cual no tenía relaciones diplomáticas era Israel. Esta apertura para los embajadores era un dolor de cabeza porque casi todos los días teníamos una, o varias fiestas nacionales de los múltiples países acreditados, a las cuales debíamos asistir, así fuera por un rato corto. Frecuentemente Malasia recibía visitas formales de los primeros mandatarios, la cual incluía una recepción muy formal y elegante en la Plaza de Armas con la banda del Rey entonando los dos himnos nacionales y el Rey como anfitrión, a la cual estaba invitada la delegación empresarial. El encuentro con el Primer Ministro era posterior, más restringido y privado. El cuerpo diplomático acreditado debía asistir a la Plaza de Armas, posicionándose de acuerdo a la antigüedad de acreditación del embajador. El mandatario visitante estrechaba la mano a la larga fila de embajadores de los diversos países.
Fue muy emocionante cuando llegó la delegación colombiana con el presidente Pastrana a la cabeza. Como lo acompañaban varios ministros la caravana era muy larga, y la sorpresa de los visitantes colombianos fue mayúscula cuando vieron los últimos kilómetros de la vía adornados con la alternancia de banderines de Colombia y Malasia, y las multitudes aplaudiendo. Al llegar a la Plaza de Armas y después de los saludos protocolarios, escuchar nuestro himno nacional interpretado por la banda del Rey, nos hizo derramar a todos, una que otra lágrima incontenible.
En los días siguientes se realizaron las reuniones formales con el Primer Ministro Mahathir y diversos miembros de su gabinete, lo mismo que variados encuentros con las figuras del mundo de la palma de aceite de Malasia. Las tertulias con el grupo empresarial resultaron particularmente fructíferas como resultado del esfuerzo que habíamos hecho con el apoyo de Roberto Vélez y de las autoridades malayas.
Como resultado de las conversaciones oficiales, el Canciller Guillermo Fernández de Soto firmó un amplio acuerdo de cooperación científica, económica, educativa, técnica y cultural con el Primer Ministro Mahathir Mohammad, con una vigencia de cinco años, orientado a sumar esfuerzos tendientes al desarrollo económico y social, conjunto. En estos acuerdos se tuvo en cuenta que Malasia, además de su liderazgo en el sector de la agroindustria de gran escala, era un gran exportador de software y que invertía el 20% de su presupuesto en recursos humanos y en educación.
Se realizaron dos importantes visitas con el presidente, una de ellas a United Plantations y la otra a una importante plantación de palma de aceite de FELDA, en el sur de la península malaya. La visita a UP ha quedado registrada como uno de los hitos históricos de gran valor, de esta empresa.
Las actividades incluyeron una intensa agenda social, en particular, una concurrida recepción que ofrecimos en la residencia de la Embajada en honor del Presidente y la Primera Dama. Además de los invitados oficiales y los colegas del cuerpo diplomático, tuvimos particular cuidado en invitar a figuras malayas que hicieron contacto personal con la delegación empresarial, lo cual fue muy útil para los palmicultores colombianos.
Sin embargo, mi agenda oculta se refería a un propósito concreto: obtener la autorización o dispensa para poder importar a Colombia las mejores semillas de la palma de aceite producidas en Malasia -escogidas por nosotros mismos- algo a lo cual los malayos habían sido reticentes, como estrategia comercial que tenían con todo el mundo.
Al avanzar la visita el ambiente era cada vez mejor, con camaradería y creciente confianza. Con el presidente Pastrana llegamos al acuerdo de identificar el mejor momento para solicitar directamente al PM Mahathir el privilegio especial de importar las semillas. El momento llegó en un encuentro privado entre Mahathir y Pastrana con participación de nuestro Canciller, el ministro de agricultura y yo, como Embajador, por parte de Colombia, y Lim Keng Yaik como Ministro de las Industrias Primarias y el Canciller malayo por parte de Malasia. Cuando así lo percibí, discretamente y al oído le dije al Presidente -este es el momento perfecto.
Con su habitual gentileza y elegancia, Pastrana le planteó la solicitud a Mahathir, y éste me miró sonriente y dijo -embajador, finalmente se salió con la suya!! Lo felicito- y añadió – Presidente es muy grato concederles este privilegio que nos beneficia tanto a ustedes como a nosotros. Si lo tiene a bien, le pediré al Ministro Lim que se reúna con el embajador para que ultimen los detalles de esta importación-
Para mí ese fue el momento cumbre de la visita presidencial y el punto de quiebre para bien de CENIPALMA, FEDEPALMA y de nuestra agroindustria palmera.
LA CONCESIÓN ESPECIAL PARA LLEVAR LAS MEJORES SEMILLAS DE MALASIA A COLOMBIA
Luego de consultar con Jens, Pedro León, Pepe y demás palmeros, con el ministro Lim acordamos que estaríamos importando 1.3 millones de semillas destinadas a ser compartidas entre el Centro Experimental La Vizcaína de CENIPALMA y varias empresas que estaban interesadas en explorar sus bondades, en diferentes zonas palmeras del país. La escogencia de las semillas estaría a cargo del Presidente de la Junta de CENIPALMA, José María Obregón, y su Director Ejecutivo Pedro León Gómez. La Junta de CENIPALMA establecería los criterios para la escogencia y posterior distribución de las semillas importadas y las responsabilidades que tendrían que asumir sus destinatarios.
Todo lo anterior se llevó a cabo, y pronto se desplazaron a Malasia Obregón y Gómez, quienes procedieron a seleccionar y adquirir las semillas de seis casas proveedoras para enviarlas a Colombia y llenar así, la enorme expectativa de los palmicultores de tener acceso a un bien tan codiciado.
Los primeros materiales adquiridos llegaron a Colombia en agosto de 2002, fueron sembrados en los sitios previstos, y en el Centro Experimental de La
Vizcaína, recibieron especial atención. Cuando las semillas importadas empezaron a germinar, en todas se observó un excelente brote y un buen desarrollo de las plántula, habiéndose descartado únicamente el 7% de las 400.000 semillas que llegaron inicialmente, como primer despacho del total de 1.3 millones que habíamos acordado con el MPOB.
Cuando años más tarde empezaron a ser cosechadas las semillas importadas, se observaron resultados muy satisfactorios en varios casos, aunque en otros, las productividades resultaron menos atractivas de lo esperado. Pero el impacto más notable ocurrió en el reconocimiento de la biotecnología como componente esencial de la agroindustria de la palma de aceite colombiana, por una parte, y en la necesidad de transformar a CENIPALMA en un Centro de investigación de talla mundial con inclusión intensa de la biotecnología.
Se hizo evidente que los mejores materiales importados de Malasia provenían de la utilización cuidadosa y formal de los usos relativamente antiguos de la biotecnología, particularmente del cultivo de tejidos vegetales -ideado a principios del siglo XX- pero que mediante su prolongado y paciente perfeccionamiento, les permitió a los malayos producir masivamente clones inéditos, de gran valor.
Fue la ocasión para recordar que hace 10.000 años los agricultores empezaron a seleccionar las semillas de los mejores especímenes de las plantas que cultivaban para obtener mejores resultados a largo plazo, siendo el trigo actual -que nunca existió como planta silvestre- el mejor ejemplo del éxito de este proceso de selección milenaria.
También se advirtió, que en el siglo XVIII, se empezaron a hacer los cruces de las plantas mediante injertos primitivos y que en los 1940s, se utilizó la radiación para inducir mutaciones azarosas en el ADN (ácido desoxirribonucleico) con la esperanza de obtener mejores frutos, granos y verduras, resultado de lo cual es el pomelo rosado contemporáneo. En los 80s se empezó a utilizar la ingeniería genética, insertando genes para obtener las características deseadas.
Se rememoró también, que los cultivos que existen en la actualidad provienen de modificaciones de las plantas silvestres mediante el cruzamiento entre ejemplares de la misma especie pero con características diferentes, sometidos a una selección posterior de los individuos poseedores de las peculiaridades buscadas.
Empezó a hacerse notoria la ineludible necesidad de expandir el radio de acción de CENIPALMA para incursionar en esto nuevos campos -en los cuales trabajaban algunas empresas palmeras particulares- porque dedicarse exclusivamente a los análisis de suelos y foliares era insuficiente. Se sintió la creciente presión por superar la “limitación” del alcance del CENIPALMA, a pesar de la estrechez de recursos financieros y de personal calificado.
Debo resaltar, por otra parte, que en ese momento aún no había irrumpido masivamente en Colombia la devastadora enfermedad de la PC (Pudrición del Cogollo), ni se había descifrado el genoma del mundo vegetal. Esto último tuvo que esperar hasta 2009, fecha a partir de la cual fue posible secuenciar los genomas de más de 50 plantas, incluyendo el de la palma de aceite, lo cual, a su vez, condujo a la aparición de laboratorios moleculares modernos para obtener las huellas genéticas e identificar los marcadores relacionados con rasgos específicos, buscando tanto variedades novedosas, como el mejoramiento de las palmas ya disponibles para los cultivos.
Como resultado de la visita presidencial y de la concesión de poder importar las mejores semillas de Malasia a Colombia, mi relación con el PM Mahathir fue de mayor acercamiento y cordialidad, algo no muy fácil de alcanzar con un personaje tan importante en el mundo asiático de ese momento.
Así, un triste fallecimiento, un masivo derrame cerebral y un espantoso terremoto condujeron a la notable transformación de la agroindustria de la palma de aceite en Colombia. Desafortunadamente lo de FELDA y FELCRA no se ha implementado en Colombia.
Mi amigo y destacado palmero, Jorge E. Corredor, luego de leer este escrito anotó lo siguiente luego de mencionar que las relaciones estrechas con los malayos han perdurado: “Las que no perduraron de la misma manera fueron esas palmas de las semillas importadas, ya que casi todas tenían sangre Delhi X Avros y resultaron altamente susceptibles a la P.C., aun en los Llanos de Colombia. Pero esto también ha sido valioso para ambos países, pues aprendimos que concentrar toda una industria en un solo material genético es bastante irresponsable y creo que ha servido para que pensemos en la importancia de la diversidad genética de nuestro cultivo”.
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